Solbes: Pinochito de oro
Agosto 3, 2008
Hayq ue tener el morro de un Solbes para desdecirse por completo de lo que decías hace unas semanas y no confesar que mentías entonces y mientes ahora. Después de negar hasta la saciedad todas las cifras que gritaban la crisis inminente, de echarle la culpa a los españoles u ofrecer previsiones falsas una y otra vez, ahora dice que la situación es peor de lo esperado.
En una entrevista en El País, el ministro sigue mintiendo y echandole la culpa de la situación a las causas externas del petroleo sin nada que decir sobre su propia inutilidad. Mientras otros paises (con el petroleo al mismo precio) están saliendo del declive, aquí con un gobierno de vacaciones los problemas se agravan.
La entrevista es jugosa porque , en las preguntas, pone al descubierto algunas de las mentiras de este señor como las que pronunció para ganar la campaña electoral. Reconoce que los ministros ofrecen cifras diferentes porque no se coordinan y, con toda la desfachatez delmundo, afirma que la promesa del pleno empleo era solo una propuesta electoral y no un análisis.Como los 400 euros, la solución del agua, las tonterias de bombillas y corbatas, los transportes, las hipotecas…
Estos rojos de pacotilla no tienen reparos en dar dinero público a las grandes inmobiliarias o que los altos cargos pasen del despacho oficial a las direcciones de grandes compañias, en lo que debe ser el mayor trafico de influencias de occidente, exceptuando Italia.
Por todo ello, “Pinochito” de oro esta semana al ministro más embustero.
Al parecer la que se nos viene encima a partir de septiembre-octubre va a ser de aúpa y mientras estos de vacaciones o regalando millones como es el caso de De la Vega en México. La sonrisa de Zapatero, el pasotismo de Solbes, la propaganda circense de Sebastián, las ministras de adorno de vivienda e igualdad, y toda su cohorte de chupópteros, lo van a tener francamente crudo para seguir manteniendo sus actitudes irereverentemente optimistas.
Lo peor del caso es que los que van a cargar con el muerto no son ellos, si no nosotros. Tengo la ligera impresión que a una parte del electorado se le va a quitar la tontería de volver a votar a estos incompetentes de humanismo ramplón.