La nueva película de Woody Allen nos ha costado un millón y medio de euros. Ese es el crédito que le otorgaron el Ayuntamiento y la Generalitat para atraerle con nuestro dinero. Seguro que es más rentable que el hermano de Carod, viviendo en Paris a costa de todos nosotros.

Como auténticos paletos, los medios oficiales y de comunicación siguieron al director americano, sin poder ocultar que había escogido como estrellas de “Vicky…” a Scarlett Johansson y a ¡dos actores madrileños!. Algunos talibanes separatistas se rasgan las vestiduras en privado.

Para castigarnos a los espectadores, en Cataluña,  solo se podrá ver la cinta en catalán y en inglés. Así lo defiende MediaPro, los amigos de Zapatero que les ha dado un grupo mediático (La Sexta, Público) desde la nada y desde nuestros impuestos.

Todo tan paleto como los protagonistas de “Bienvenido Mr Marshall”, pero menos divertido.

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